Muchos hemos consumido pornografía alguna vez, aunque otros con mayor frecuencia. El porno puede convertirse, así como cualquier droga, en una adicción.

El problema no es consumirlo. Es como fumar cigarrillos o tomar alcohol, la mayoría de las personas puede hacerlo sin volverse adictos. Pero cuando esta situación toma las riendas de tu vida es cuando se empiezan a complicar las cosas. El porno puede resultar una válvula de escape a ciertas situaciones, incluso puede ir a acompañado de sentimientos de soledad, culpa o enojo.

¿Cómo saber si eres adicto? No existe un número exacto o estadísticas que digan que lo eres. Un video más o uno menos no van a cambiar las cosas. Eres adicto a algo cuando dejas de lado tus responsabilidades para dedicar ese tiempo, en este caso, a consumir pornografía. Existen miles de casos, historias que cuentan esta situación e incluso películas como Don Jon, escrita, dirigida y protagonizada por Joseph Gordon-Levitt.

Luchar contra esta adicción puede ser difícil. Este mundo erótico se encuentra tan solo al alcance de un clic. Años atrás era más complicado acceder a él. Las revistas no eran baratas y podía dar pudor ir a comprarlas. Los videoclubes tenían secciones XXX escondidas y realmente ver una película era un verdadero trámite. El hecho de que tan solo haciendo algunos clics dispongamos de toda la variedad que queramos puede complicar las cosas.

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Es real, el consumo de pornografía produce la liberación de dopamina. A grandes cantidades el cuerpo se acostumbra a este neurotransmisor y cada vez se necesita más para sentir lo mismo o excitarse. Esta frase es familiar, ¿la han escuchado otras veces? Resulta que las imágenes y videos que antes mirabas ya no te satisfacen, necesitas más y más. De esta manera lo convertís en un hábito hasta crear un vicio.

Un sitio español, Dale una vuelta, entrevistó a personas con estos problemas y contaron que: “La pornografía es una espiral. Lleva a la obsesión por la novedad, a la búsqueda de conductas sexuales extremas, a la soledad, a la apatía, a las disfunciones sexuales, etc. Mata a el sexo aunque muchos piensen que lo incentiva. Es un problema cuando empiezas a cancelar eventos familiares o encuentros con amigos porque quieres irte a tu casa lo más rápido posible para ver porno”.

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Escrito por Nahuel Gentile

Lic. Periodismo. Director de Sociedad Café.

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